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21 de julio de 2016

Carlsen y Kariakin, gran maestro desde los doce años, restan importancia a su enfrentamiento en el noveno Máster de Bilbao

Carlsen y Kariakin, gran maestro desde los doce años, restan importancia a su enfrentamiento en el noveno Máster de Bilbao

Magnus Carlsen, con aspecto de Justin Bieber, parece jugar con blancas, mandar de salida en el tablero. Su aspecto desenfadado, con bermudas y la sonrisa del pícaro que se lo pasa de cine al calor de Bilbao, le sitúan un palmo por encima de su coetáneo, un Sergei Kariakin que se enteró por AS que Vladimir Putin le insta a devolver el trono del ajedrez a Rusia. Es un deber patriótico. “No lo sabía, ahora tengo ya un gran objetivo delante”, responde aturdido.

El noruego y el ucraniano nacionalizado ruso, gran maestro desde los doce años, restan importancia a su enfrentamiento en el noveno Máster de Bilbao. Hoy se ven por última vez sobre el tablero cuatro meses antes de pelear por el título mundial. “Somos jugadores con un gran espíritu de lucha, no fáciles de batir”, destaca Carlsen. “Magnus es muy fuerte y haré lo que pueda para derrotarle”, destaca con una tímida sonrisa su oponente.

Carlsen, gran aficionado al fútbol, dice que juega a todos los deportes “sólo para ganar”. Disfrutó "in situ" de la Eurocopa, vio el partido inaugural y la final en París. Se abstrae así de los tableros. Kariakin lucha con la tradición que dicta que el casado y con hijos pierde comba en el ajedrez. “No es mi caso, me siento más fuerte aún”, comenta a sus 26 años, que encierran un punto de timidez que es fuego con las piezas.

Confía en que “no haya demasiados rusos” en el grupo de ajedrecistas que ayuden a prepararse al actual campeón para el Mundial, que en principio será en Nueva York aunque exista un halo de duda. Bajo la guerra fría que ya disputan, Carlsen no da una pistas. “No desvelaré nada de mis ayudantes, se verá con el tiempo”. Cuestión de estrategia y de marcar distancias.

El apretón de manos de hoy, por protocolo más que por reluciente amistad, pone fin a la cita. Carlsen lleva la voz cantante en el torneo bilbaíno. Manda en la clasificación por delante de Nakamura a falta de la última jornada. Kariakin está escondido, con cara de víctima. No se fíen. Desde casi bebé lleva tendiendo trampas en el tablero.

Nika Cuenca


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